| Carabela
de Plata. V Prueba Marzo 2006
Una bomba eólica!!
(Nota: debido a la meteorología tan adversa tan solo 15 fotografías corresponden a esta prueba. Las demás son fotos inéditas de archivo. Lamentamos no haber podido ilustrar la crónica, pero comprenderéis que las condiciones no eran ni mucho menos las ideales. Perdón por las molestias)
Una regata de las que no se olvidan. Los partes meteorológicos ya nos venían avisando que las bajas presiones situadas en las Azores y en el Cantábrico nos iban a preparar unos vientos de moderados a fuertes durante todo el fin de semana. Sin embargo, navegar es más que un hobbie así que la tripulación titular del Kibo acudió a la cita a defender su posición en la general, y cómo no, a ganar la prueba si fuera posible. Las siete millas que nos separan del club organizador ya nos sirvieron para constatar que, al menos, el primer rizo iba a ser necesario. Un viento del SO de unos 18 nudos de real ya estaba bien establecido a las 9 de la mañana. Una vez ya en Los Alcazares, nos informamos de que el recorrido es el Echo, un barlovento sotavento de 12.5 millas. Para nosotros, lo peor que pueden hacer. Con un viento que ya anda por los veintipico nudos de real, y nuestra configuración vélica (un sólo génova enrollable), nos empezamos a hacer una idea de lo que puede pasar hoy, aunque esta vez, la realidad superó con creces a la imaginación. Ya en la pre-salida vemos como barcos de mucho mas desplazamiento que el nuestro, barcos de cinco y seis toneladas, incluso más, han tomado ya el primer rizo, al igual que nosotros. Otros, más previsores, y de menor desplazamiento han montado dos rizos. La salida la tomamos muy bien, y decidimos atacar el bordo de tierra primero, ya que intuimos que el viento rolará a SSO, por lo tanto nos favorecerá, amen de que encontraremos menos ola. Al final del bordo parece que hemos acertado, ya que al cruce pasamos justo por popa del Alcotán y por delante del Marara y del Baguira, barcos similares al nuestro y contrincantes en la clasificación general. Sin embargo el viento sigue subiendo. Al tomar la baliza de barlovento, sacamos spi demasiado bien para lo que podíamos esperar con este viento y empiezan las planeadas a 8 y 9 nudos de GPS. Sin embargo una racha traicionera nos tumba a nosotros y a todos los que venían a nuestro lado. De Repente, es como si una bomba eólica hubiera estallado y nada más podemos ver spinnakers reventados e izados al viento, barcos tumbados con la quilla al aire, en fin, un caos. Recogemos spi por popa, tirando de la escota y desenrollamos el génova. A todo esto, nuestros dos rivales inmediatos ya van por delante, pero la orden a la tripulación es de tranquilidad. Ahora hay que evitar el romper algo. Lo importante será terminar con los menos daños posibles. Tomamos baliza de sotavento y de nuevo a por la ceñida. Cada vez más intensidad de viento y el Kibo parece un caballo salvaje saltando por encima de las olas. Vemos como hay barcos que ya empiezan a retirarse, y es que los treinta nudos de real están causando estragos. Aguantamos el trago y rápidos, debido a la velocidad que llevamos, alcanzamos de nuevo la baliza de barlovento. Animados, pensamos que lo peor ya ha pasado, o casi. Solo quedan dos empopadas, que a pesar del viento, son más cómodas, y una ceñida.
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